Historia: "La gata"
Los minutos pasaban despacio y los árboles se movían como si de un baile se tratase. Era una tarde cualquiera del mes en el que el suelo se tiñe de blanco y el sol se esconde para dar paso a los finos copos de nieve.
En la última planta de una casa antigua a las afueras de la ciudad había una chica que nunca había visto el sol, era pálida como la nieve y sus ojos azules como el mar expresaban tristeza y deseo por salir al mundo exterior. A su lado, una niña jugaba con un trocito de madera.
- Lily - dijo la chica - deja eso o te clavarás una astilla
- Joo Noa es que me aburro - dijo la niña - ¿cuando vamos a poder salir al exterior?
- No lo se pequeña
- Mamá nos prometió que vendría
- Lo se, pero a pasado mucho tiempo, y me parece que nunca va a volver
- No nos puede abandonar - dijo la niña con lágrimas en los ojos
- Lily, tranquila, estamos juntas, yo no me voy a ir de tu lado, nunca te dejaré sola. Pero tenemos que ser fuertes, vamos a encontrar la forma de salir de aquí, ya lo verás
La pequeña abrazó a su hermana mayor, llevaban allí muchos meses, esperando a que viniera su madre a buscarlas. Solo se tenían la una a la otra, bueno y a su gata. Pero esta última apenas las hacía caso, se pasaba la mayor parte del tiempo acurrucada en una esquina maullando.
Los días pasaban, y todo seguía igual, se despertaban solas, comían lo poco que les quedaba y se volvían a dormir solas.
Un día, cuando la nieve ya se había derretido y había vuelto a salir el sol la gata se levantó y empezó a maullar más que nunca.
Las chicas, desesperadas, intentaron hacerla callar. Pero, al ver que no podían la encerraron en una caja.
Poco rato después oyeron que alguien subía por las escaleras, las chicas, alegres, creyeron que era su madre que venía a buscarlas.
Por la puerta apareció una cara que no supieron reconocer. Luego apareció una mano con un cuchillo y después todo el cuerpo de la criatura.
Entonces fue cuando las chicas se dieron cuenta de que la gata las había estado avisando de que alguien malo venía y ellas, habían matado a su salvación.
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