Historia: "Olas"

Cinco mejores amigas, inseparables, tenían todas aproximadamente dieciséis años. Dos morenas, dos castañas y una rubia, ojos marones, verdes y azules. Cada chica era especial pero todas compartían algo, la pasión por la música. Todas tocaban la guitarra menos la chica rubia, ella cantaba como las sirenas, un canto angelical que hacía que te desplaces a una playa, con palmeras y cocos.
Era verano y las cinco amigas se fueron a la playa, allí sacaron las guitarras y se pusieron a tocar.
Era una canción preciosa que ellas mismas habían creado, hablaba de las olas, del amor y del verano.
Las manos de las chicas resbalaban por las cuerdas de las guitarras cuando de pronto una ola las mojó. Las chicas se rieron y siguieron tocando.
Entonces llegó una ola más alta, y otra, y otra hasta que todo se inundó, la gente echó a correr hacia la ciudad pero era inútil, el mar les arrastraba.
Las cinco chicas dejaron sus guitarras y se cogieron de la mano.
- Si muere una morimos todas - dijo una de las morenas
Pero entonces vino una ola mucho más grande que las anteriores y las cinco chicas se agarraron a lo que pudieron, pero una no lo consiguió. Las otras cuatro chicas empezaron a gritar, entonces perdieron el conocimiento.
Una hora después se despertaron, les dolía todo el cuerpo pero estaban vivas, todas menos la chica rubia.
Se pusieron a gritar su nombre intentando encontrarla, pero no pudieron. Todo estaba destrozado había cadáveres y gente herida por el suelo.
Las chicas, con lágrimas en los ojos, se sentaron en el suelo. Estaban cansadas de buscar, pero no se iban a rendir, nunca.
- Tenemos que encontrarla - dijo una de las castañas
Siguieron buscando hasta que la encontraron, no respiraba. La llevaron a un hospital, allí había mucha gente afectada por las olas.
Un medico la atendió y después de una hora las dio una terrible noticia a las chicas.
- Tiene el hígado dañado y necesitamos un donante para que se lo done. Si no, no podrá sobrevivir
Las chicas se miraron y una de ellas supo que era su momento.
- Yo - dijo - prefiero que viva ella a vivir yo

Y este es el final de la historia, la chica rubia sobrevivió, con el hígado de su amiga. Las cuatro chicas hicieron un monumento en honor a su amiga, a su amor y a su valentía.

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El verdadero amor verdadero se demuestra en los momentos malos, porque en los buenos podemos estar todos.

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