Historia: "Tienes salud, eso es lo que importa"
Pelo negro, ojos azules como el mar en calma y sonrisa perfecta. Ella era una chica alocada y optimista, siempre iba con una sonrisa por delante.
El era rubio con los ojos azules, pero estos un poco más oscuros que los de la chica. Era un chico maduro y algo gracioso.
Los dos tenían la misma edad, aproximadamente unos veinte años. Nunca se habían visto pero cuando se encontraron por primera vez sintieron que sus miradas se habían cruzado, puede que en esta vida o en otra, pero lo sintieron en lo más profundo de su ser.
Era una mañana de abril, ella estaba sentada en un asiento del metro, camino de Plaza España, el acababa de entrar en una parada, estaba algo estresado, iba a llegar tarde a la universidad.
El era rubio con los ojos azules, pero estos un poco más oscuros que los de la chica. Era un chico maduro y algo gracioso.
Los dos tenían la misma edad, aproximadamente unos veinte años. Nunca se habían visto pero cuando se encontraron por primera vez sintieron que sus miradas se habían cruzado, puede que en esta vida o en otra, pero lo sintieron en lo más profundo de su ser.
Era una mañana de abril, ella estaba sentada en un asiento del metro, camino de Plaza España, el acababa de entrar en una parada, estaba algo estresado, iba a llegar tarde a la universidad.
Ella también llegaba tarde pero siempre se lo tomaba todo con calma, siempre miraba a las personas que entraban en el metro, todas iban corriendo, agobiadas. Ella siempre pensaba que la vida era corta y no valía la pena estresarse por tonterías.
Como hacía con todos los pasajeros miró al chico, era bastante guapo y sentía que le conocía de algo. Se levantó y se acercó a el.
- Hola - le dijo
- Hola - respondió el, suspirando
- ¿Qué pasa?
- Llego tarde a la universidad, me voy a perder la primera clase y es la más importante
- ¿Y crees que por agobiarte vas a conseguir algo?
- No pero...
- Mira, cálmate y verás como sale todo mejor, no te merece la pena. La mayoría de la gente vive para trabajar, pero no es así hay que trabajar para vivir. La universidad, el trabajo... no es lo más importante, tienes salud y eso es lo que importa.
El chico pensó en lo que ella había dicho. A patir de ese momento empezó a tomarse la vida con más calma y la chica, todos los días cogía el mismo tren a la misma hora para encontrarse con el.
Así se hicieron amigos y con el tiempo empezaron a ser novios. Se casaron y tuvieron dos hijos a los que enseñaron a vivir la vida con calma y felicidad.
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Trabajar para vivir, no vivir para trabajar
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